Textos complementarios
Recopilación de textos originales referidos a cada uno de los bloques.
2. Bloque temático II. La Historia como disciplina
2.2. La historia en la Edad Media
Desempeñaba este oficio, en el momento de ser depuesto Childerico, Pipino, el padre del rey Carlos, casi ya con carácter hereditario. Pues Carlos, su padre, que aplastó a los tiranos que reclamaban para sí el poder absoluto sobre toda Francia y derrotó a los sarracenos que intentaban ocupar la Galia en dos grandes combates, uno en Aquitania, cerca de Poitiers; el otro en las inmediaciones de Narbona, junto al río Berre, de modo que les obligó a regresar a España, y ocupó de modo ilustre esa misma magistratura que le fuera entregada por su padre, Pipino.
El pueblo no acostumbraba conceder este cargo honorífico sino a quienes se destacaban de los demás por su ilustre linaje y la amplitud de sus riquezas. Habiendo Pipino, el padre de nuestro rey Carlos, ocupado dicha magistratura que recibieran él y su hermano Carlomán de su padre y su abuelo y que compartieran en total concordia, su hermano, no se sabe por qué razones —aunque parece que llevado de su amor por la vida contemplativa—, tras abandonar la dura tarea de administrar el reino temporal, se dirigió a descansar a Roma, y allí, cambiando su hábito por el de monje y después de construir un monasterio en el monte Soracte junto a la iglesia de San Silvestre, se dedicó a gozar de la deseada quietud durante algunos años, en compañía de los hermanos que habían venido junto con él a tal fin. Pero como muchos de los nobles que iban de Francia a Roma para cumplir anualmente sus promesas no querían dejar de presentarle sus respetos como antiguo señor, interrumpiendo con frecuentes visitas el ocio en que máximamente se deleitaba, se vio obligado a cambiar de lugar.
General Storia, entorno de ALFONSO X EL SABIO
Libro I.
Aquí se comiença la general e grand estoria que el muy noble rey don Alfonso, fijo del noble rey don Fernando e de la reína doña Beatriz, mandó fazer.
Prólogo.
Natural cosa es de cobdiciar los omnes saber los fechos que acaecen en todos los
tiempos, tan bien en el tiempo que es passado como en aquel en que están como en el
otro que á de venir. Peró d’estos tres tiempos non puede omne seer cierto fueras
d’aquel que es passado. Ca si es del tiempo que á de venir non pueden los omnes
saber el comienço nin la fin de las cosas que ý avernán, e por ende non lo saben
ciertamientre. E si es del tiempo en que están, maguer saben los comienços de los
fechos que en él se fazen, porque non pueden saber la fin cuál será tenemos que non
lo saben complidamientre. Mas del tiempo passado porque saben los comienços e los
acabamientos de los fechos que ý se fizieron dezimos que alcançan los omnes por
este tiempo ciertamientre el saber de las cosas que fueron. Onde porque el saber del
tiempo que fue es cierto e non de los otros dos tiempos, assí como dixiemos,
trabajáronse los sabios omnes de /2/ meter en escrito los fechos que son passados
pora aver remembrança d’ellos como si estonces fuessen e que lo sopiessen los que
avién de venir assí como ellos.